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Market research for electric mobility
Fermin Soneira
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Audi e-tron en Pixabay

La carrera que los fabricantes de automóviles han iniciado hacia la electrificación de sus productos es ya una realidad imparable. Sobre todo aquellos radicados en Europa que tienen además la obligación de cumplir con lo acordado en el Pacto Verde hace apenas cuatro años. Estos acuerdos establecen objetivos ambiciosos de descarbonización de la economía, algo que afecta directamente al sector del transporte, tanto público como privado.

En este proceso, el Green Deal establece como objetivo principal conseguir la neutralidad climática para el año 2050. Pero, para ello, primero hay que pasar por varias fases, por lo que el sector del transporte tiene retos importantes que asumir en las próximas décadas.

Así pues, los fabricantes europeos se han puesto manos a la obra y han elaborado sus propios planes de descarbonización de sus productos. 

Descarbonización y rentabilidad en Audi

En Audi nosotros tenemos un plan claro para la transición hacia la electromovilidad con el que pretendemos tener disponibles en el mercado una veintena de modelos electrificados para 2025. A partir de 2026, sólo se van a lanzar modelos totalmente eléctricos. Tan solo un año después, ofreceremos modelos eléctricos en todos los segmentos principales. Coches eléctricos superiores a los de sus competidores y a una escala masiva. 

Y es que, como marca premium, Audi contempla en su plan estratégico producir el último ICE en 2033 como parte de una ambiciosa trayectoria de crecimiento. Así pues, para 2030 queremos entregar 3 millones de coches al año, lo que supone un 50% más que en la actualidad.

Al mismo tiempo, la rentabilidad también es un elemento crucial para la marca de los cuatro aros. Por eso, con el aumento de las sinergias del grupo, pretendemos conseguir una rentabilidad sostenible de las ventas del 11% para 2030.

Por tanto, la rentabilidad es un factor importante en todo proceso de toma de decisiones para un nuevo producto en Audi. Tanto es así que los BEV que saquemos al mercado deben contribuir a los objetivos financieros tanto como sus ICE.

En esta línea, como miembro del Grupo Volkswagen, ambas marcas se benefician de sinergias cruciales. Por ejemplo, al poder hacer uso de las arquitecturas eléctricas MEB, que son un conjunto de herramientas modulares de conducción eléctrica y las PPE (Premium Platform Electric), una plataforma específica para los vehículos eléctricos de nueva generación. Con ella se procuran efectos de escala decisivos que son únicos en el entorno competitivo. 

Y es que la red de producción mundial es uno de los mayores activos del Grupo Volkswagen. La experiencia ha demostrado que una estrategia de producción orientada a las plataformas tiene muchas ventajas. Este proceso genera beneficios en cuanto a inversiones, costes de fábrica y logística. También optimiza los recursos y la capacidad de producción. Por ello, buscamos sinergias en el grupo siempre que sea posible y tratamos de generar el óptimo global para todas las fábricas. Está demostrado que esta estrategia funciona muy bien. Nuestros coches eléctricos se diferenciarán de la nueva competencia: por su tecnología y por su diseño, confort de conducción y calidad.

De hecho, desde hace años, producimos el Audi Q7 y el Audi Q8 junto con el VW Touareg y el Porsche Cayenne en la planta de VW en Bratislava. Lo mismo ocurre con la modernísima planta multimarca de Zwickau, donde el Audi Q4 e-tron comenzó a producirse en 2021 junto con los VW ID.4 e ID.5 y el Cupra Born. Aun así, el Audi Q4 e-tron es cien por cien auténtico Audi y muy demandado por nuestros clientes.

Además, la creciente demanda de BEV por parte de los conductores y la disminución de los costes de las baterías afectarán positivamente a la rentabilidad de las ventas. Por lo tanto, esperamos que los BEV se acerquen a un margen de beneficios cercano al de los coches con motor de combustión interna en los próximos dos o tres años.

Una propuesta de cambio que afecta no solo a la rentabilidad sino también a nivel organizativo. 

En Audi, todo gira en torno a las asociaciones

En Audi integramos a nuestros proveedores en la medida de lo posible en el desarrollo de nuevas tecnologías e innovaciones. Un buen ejemplo de ello es el programa de CO2 de nuestro departamento de compras: en talleres con nuestros proveedores identificamos posibilidades de reducir el CO2 incluso en la fase inicial de producción de nuestros coches, cuando las piezas suministradas ni siquiera están en nuestras fábricas. En estos talleres, por ejemplo, se observa el gran aprovechamiento de la electricidad verde y las oportunidades que ofrece el uso de los materiales reciclados.

Y es que el uso de la energía verde es clave a la hora de dar un giro a la fabricación de vehículos pero también para nutrirlos de electricidad. Por eso, Audi ha llevado a cabo un acuerdo estratégico con IONITY.

Éste ya ofrece soluciones de recarga rápida a lo largo de las autopistas europeas que sólo funcionan con energía verde. Volkswagen Naturstrom, una filial del Grupo Volkswagen, ofrece soluciones de recarga en casa para los clientes y organiza los contactos con los proveedores locales. 

Y con nuestro recientemente inaugurado centro de recarga de Audi en Nuremberg, abrimos la ubicación piloto para probar nuestro nuevo concepto de carga para una infraestructura de recarga rápida sostenible, flexible y orientada a la calidad en las zonas urbanas. 

Reciclaje de baterías, el reto que viene

Paralelamente al desarrollo de la tecnología encaminada a la fabricación de coches eléctricos, Europa también ha iniciado la carrera hacia la fabricación de baterías para nutrir ese cambio de motorización en los vehículos, sin embargo, este paso tiene también una industria asociada que debe atender a una nueva necesidad, la de reciclar estas baterías al final de su vida útil.

En este sentido, Audi lleva a cabo actualmente varios proyectos piloto dentro del Grupo Volkswagen para adquirir y compartir experiencia en el reciclaje de baterías. La intención del grupo es agrupar esta actividad en el futuro aunque mientras, en la planta de Volkswagen en Salzgitter, por ejemplo, ha comenzado a funcionar una planta piloto que nos está proporcionando valiosos conocimientos. En ella ya se puede ver que son capaces de recuperar una gran proporción de las materias primas de las baterías. Además, de forma paralela están trabajando en múltiples casos de uso de las baterías de segunda vida, como el almacenamiento de energía o las soluciones de carga.

Vehículos limpios pero también conectados

Junto con la electrificación del producto las marcas de automóviles avanzan también hacia su conectividad. Mirando hacia el futuro, la movilidad eléctrica y la creciente digitalización permitirán sin duda una mayor integración de los vehículos en la red inteligente, lo que sin duda es un paso más hacia una sociedad neutra en emisiones de CO2.

Ahora bien, aunque el suministro de semiconductores seguirá siendo difícil en los próximos tiempos, el fuerte crecimiento de las entregas de modelos eléctricos nos da un viento de cola para mantenernos firmes en nuestra hoja de ruta. 

Así pues, en 2022 seguiremos avanzando sistemáticamente en nuestra transformación, gracias en parte a la intensa colaboración con nuestros socios del Grupo: Porsche y Cariad, en el desarrollo de la próxima plataforma dedicada a los vehículos Premium, la PPE (Premium Platform Electric), que va a establecer nuevas referencias y a fascinar a nuevos clientes.